Viñedos

La tierra y el clima

En estas tierras se asienta una viticultura tradicional, minifundista, conducida por agricultores cuyas técnicas vitícolas son transmitidas generacionalmente de padres a hijos, que han sabido incorporar los avances vitícolas científicos en aras a desarrollar una viticultura de calidad.

Viñedos plantados en "Marco Real" y "Marco Rectangular", densidades medias (unas 3.200 cepas/Ha.), conducción libre con poda en vaso a tres brazos, mantenimiento del suelo por laboreo, podas en verde manuales -espergurado o escardado, desniete y despunte-, tratamientos fitosanitarios mínimos basados en azufre (Oidium) y Sulfato de Cobre (Mildiu), vendimia o recolección manual, cuidadosa, en carros pequeños...

Con esta cultura vitícola y unos suelos pobres de composición arcilloso-calcárea, la variedad Tempranillo encuentra un hábitat ideal para determinar un perfil muy singular y diferenciado del vino tinto, confiriéndole a éste un carácter afrutado, elegante y equilibrado.

Por todo ello, nuestra Bodega, se abastece únicamente de uvas procedentes de viñedos de Moreda, repartidas al 50% entre propias y ajenas.
Este papel primordial que le damos al viñedo, quizás en parte influido por nuestro origen y tradición familiar, nos condiciona a realizar un control de la evolución de las viñas, sobre todo en la época que va desde el envero a la vendimia, para hacer una vendimia particular, viña a viña, en función del estado sanitario y de maduración.

El hombre

Es sabido que el factor humano, junto con suelo, clima y cepaje, es determinante de la calidad de nuestros vinos. Como viticultor, armoniza toda la capacidad natural del suelo, uva y clima para obtener frutos sanos y maduros.

Como vinicultor, controla y dirige que todo ese "milagro de la elaboración" llegue a buen fin, combinando la tradición y modernidad, en aras a obtener vinos que expresen lo mejor de sí mismos.

Por ello, no nos podemos olvidar de la parte enológica. En ese aspecto, nos hemos dotado de unas modernas instalaciones que nos aseguran una adecuada vinificación (sistema de despalillado suave que evite fragmentar el raspón, depósitos de acero inoxidable con sistema incorporado de doble camisa para controlar las temperaturas de fermentación, prensado neumático que evita romper las pepitas de la uva y transmitir al vino los consiguientes desagradables sabores, etc...).

Vinificación

Tinto

Partiendo de uvas enteras, sanas y maduras, se procede a la fermentación de la uva despalillada, en depósitos de acero inoxidable dotados con sistema de doble camisa para el control de la temperatura de fermentación, evitando la perdida de aromas. Significar, con respecto a la vinificación, la prolongada maceración que realizamos, alrededor de unos 25 días, con dos remontados diarios, para facilitar la extracción de la mayor cantidad posible de materias colorantes y tánicas, para dar a los vinos la suficiente estructura y cuerpo, y que permitan una crianza en barricas de roble francés y americano nuevo durante unos 18, 24 y 15 meses en función de la gama a elaborar, en nuestro caso Piérola Crianza, Piérola Reserva y Vitium Reserva, favoreciendo la estabilización natural del color y de las sustancias que participan en la formación del aroma y sabor. Posteriormente, el vino pasa al cristal, donde culminará su última y definitiva etapa, el afinamiento en botella. Aquí el vino se redondeará, armonizará y desarrollará todos esos sabores y aromas, para darle una complejidad de matices única

Blanco

La elaboración de un "Gran" vino blanco requiere, a nuestro juicio, mayor esfuerzo y técnica que la elaboración del vino tinto.

Para empezar, es fundamental acertar en el momento adecuado de vendimia, que será aquel en el cual las sustancias ácidas de la uva estén en equilibrio con los elementos dulces, y podamos obtener mostos muy aromáticos y frescos, además de equilibrados. Por ello el seguimiento de la maduración de la uva en sus estadios finales es fundamental, haciendo una valoración en nuestra bodega del desarrollo del fruto, prácticamente diaria.

La uva, variedad Viura o Tempranillo Blanco, una vez despalillada, se introduce en depósitos de acero inoxidable con las pieles u hollejos, para realizar una maceración pelicular en frío a 10º C de temperatura durante unas 40 horas y obtener la mayor cantidad de sustancias aromáticas.

Posteriormente, el mosto se introduce en barricas nuevas de roble, en el caso de nuestro Blanco Fermentado en Barrica o en depósitos de acero inoxidable para el caso de nuestro Tempranillo Blanco, donde fermenta el mosto sin las pieles, durante unos 30 días, y se procede semanalmente a realizar un agitado del mosto para favorecer la disolución de las sustancias procedentes de las lías.

Para finalizar, el vino se filtra y embotella para su consumo.

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